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Marcelino García avanza en sus segundas temporadas

Marcelino García Toral está deseando demostrar sus credenciales de entrenador de empaque con una temporada para él sólo, limpia, sin medias tintas ni herencias anteriores, cogiendo las riendas desde la pretemporada en el Athletic (el día 7 de julio el primer entrenamiento en Lezama) y no desde principios de enero, como la pasada. Ya con la plantilla confeccionada por él mismo, a su gusto, en la medida de las posibilidades que le ofrece la peculiar filosofía con la que sabe que cuenta en su destino en Bilbao.

De hecho, el técnico asturiano cosechó mejores resultados en sus segundas temporadas en los banquillos de Valencia y Villarreal. Con los chés, en la campaña 2017-18, que acabó cuarto, selló el título de Copa, una plaza Champions y seminales de la Europa League, eliminado por el Arsenal, y con el Submarino Amarillo se apuntó la sexta posición nada más ascender bajo su batuta. Incluso mejoró los guarismos en su tercera campaña con un sexto puesto en el curso 2014-15, en semifinales de la Copa a manos del Barça y octavos de la Europa League.

El preparador de Villaviciosa ya lo avisó en una de sus últimas comparecencias, alertando de una inercia que espera prolongar en el Athletic: «Prácticamente la totalidad de nuestras experiencias indica que la segunda temporada es mejor que la primera. Creo que en todas ellas, porque sólo en algunas hubo ciertos condicionantes por los que no se trabajó en las mismas condiciones.

Los hechos son los que van a ser capaces de demostrarnos si vamos a ser mejor equipo», señaló sobre lo que confía en este Athletic y sentenció una máxima tras el noveno puesto de los leones. «Si en mi cabeza no estuviera la absoluta seguridad de que tenemos que mejorar los números de esta temporada, creo que lo mejor sería no empezar.

Si empezamos es porque tenemos dentro de nosotros ese convencimiento de que el equipo va a competir a muy buen nivel», zanjó. Pilotando al equipo rojiblanco ha disputado ya dos finales de Copa, una de ellas heredada por Gaizka Garitano, y vencido en la Supercopa, aunque en la Liga el equipo se desfondó en el tramo final diezmado psicológicamente por el bofetón de perder las dos citas del KO y con varios de sus mejores mimbres (Capa, Berchiche, Iñigo Martínez, Muniain…) en boxes. Esta segunda campaña promete competir con todo.

Marcelino García Toral está deseando demostrar sus credenciales de entrenador de empaque con una temporada para él sólo, limpia, sin medias tintas ni herencias anteriores, cogiendo las riendas desde la pretemporada en el Athletic (el día 7 de julio el primer entrenamiento en Lezama) y no desde principios de enero, como la pasada. Ya con la plantilla confeccionada por él mismo, a su gusto, en la medida de las posibilidades que le ofrece la peculiar filosofía con la que sabe que cuenta en su destino en Bilbao.

De hecho, el técnico asturiano cosechó mejores resultados en sus segundas temporadas en los banquillos de Valencia y Villarreal. Con los chés, en la campaña 2017-18, que acabó cuarto, selló el título de Copa, una plaza Champions y seminales de la Europa League, eliminado por el Arsenal, y con el Submarino Amarillo se apuntó la sexta posición nada más ascender bajo su batuta. Incluso mejoró los guarismos en su tercera campaña con un sexto puesto en el curso 2014-15, en semifinales de la Copa a manos del Barça y octavos de la Europa League.

El preparador de Villaviciosa ya lo avisó en una de sus últimas comparecencias, alertando de una inercia que espera prolongar en el Athletic: «Prácticamente la totalidad de nuestras experiencias indica que la segunda temporada es mejor que la primera. Creo que en todas ellas, porque sólo en algunas hubo ciertos condicionantes por los que no se trabajó en las mismas condiciones. Los hechos son los que van a ser capaces de demostrarnos si vamos a ser mejor equipo», señaló sobre lo que confía en este Athletic y sentenció una máxima tras el noveno puesto de los leones. «Si en mi cabeza no estuviera la absoluta seguridad de que tenemos que mejorar los números de esta temporada, creo que lo mejor sería no empezar. Si empezamos es porque tenemos dentro de nosotros ese convencimiento de que el equipo va a competir a muy buen nivel», zanjó. Pilotando al equipo rojiblanco ha disputado ya dos finales de Copa, una de ellas heredada por Gaizka Garitano, y vencido en la Supercopa, aunque en la Liga el equipo se desfondó en el tramo final diezmado psicológicamente por el bofetón de perder las dos citas del KO y con varios de sus mejores mimbres (Capa, Berchiche, Iñigo Martínez, Muniain…) en boxes. Esta segunda campaña promete competir con todo.